El pasado 19 de julio culminó el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible, la principal reunión internacional que examina los compromisos asumidos por los países miembros de las Naciones Unidades para el cumplimiento de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Estuvieron representantes de Chile, Guatemala, Guyana y Santa Lucía, destacados especialistas y académicos de instituciones como la Escuela de Economía de París, el FMI, el Tanzania Data Lab, el IRC y el Instituto de las Naciones Unidas para la Investigación y la Capacitación (UNITAR), los cuales, términos generales, brindaron  un balance mixto para América Latina y el Caribe.

En la reunión se evidenció que muchos países de la región tienen el compromiso y han creado instituciones especiales para hacer un seguimiento entre los países de la Agenda 2030. Alrededor de 29 países de un total, de 33 países tienen un esquema a nivel intersectorial y de presupuestos especiales de origen público y le hacen un seguimiento, sobre todo en el gasto público social, según lo señaló Alicia Bárcena, la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Dicho seguimiento es motivo de preocupación, puesto que se estima que la región está creciendo menos en términos económicos, pero la desigualdad y la pobreza van en aumento desde el año 2015. “Si la región no crece ni disminuye la desigualdad, difícilmente vamos a poder llegar a cumplir los objetivos”, enfatizó la secretaria ejecutiva de la CEPAL.

Se estima que Latinoamérica sea la región más desigual del mundo, incluso el coeficiente de Gini revela ser mayor de 0,5, ya que 1 de cada 5 personas vive en situación de pobreza con condiciones de vida deplorables; el 80% de la población vive en ciudades, mientras que 48% trabaja en el sector informal de la economía, por lo que la desigualdad es un tema muy importante que busca apoyar más a la población y otorgarles seguridad social, acceso a la educación, al trabajo y condiciones de vida dignas.

No obstante, también se ha visto un retraso en relación al empleo y a la distribución del ingreso equitativo con políticas fiscales. Esto se podría cambiar si se financia el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible, permitiendo que todos los ciudadanos y empresas crezcan por sus propios esfuerzos y con inversiones privadas que permitan transformar la economía y todas las acciones en el marco de desarrollo sostenible.

Los grupos sociales más rezagados para cumplir con todos los objetivos planeados son los pueblos indígenas, afrodescendientes, jóvenes y mujeres, así como también en zonas rurales y los estados insulares del Caribe.

A pesar de que no hay un claro panorama de crecimiento para América Latina y el Caribe, se hace necesario contextualizar los objetivos mundiales y traducirlos en acciones reales nacionales de desarrollo sostenible. Además, es vital el diálogo entre los sectores públicos y privados, así como también de todos los actores de la sociedad involucrados, para realizar las modificaciones legales y los proyectos factibles que logren cumplir con los ODS.