La semana pasada se conmemoraron 50 años desde que Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins hicieran el primer viaje a la Luna, anunciando entonces un gran salto para la humanidad. Y efectivamente, el Apolo 11 de la NASA representó todo un salto científico y tecnológico, con las innovaciones más avanzadas que en esos tiempos era posible construir. Medio siglo más tarde, todavía usamos gran parte de los aportes tecnológicos del Apolo 11, desde innovaciones en telecomunicaciones, medicina y cambio climático, hasta en calzado y pañales.

La carrera espacial reunió a las mentes más brillantes para impulsar e invertir en la investigación, desarrollo, creación y construcción de un gran número de innovaciones tecnológicas como nunca antes se había visto en la historia de la humanidad. La NASA con motivo del quincuagésimo aniversario del primer alunizaje humano, recogió en un documento más de 1500 tecnologías desarrolladas en la misión Apolo 11 y que no solo han beneficiado a la humanidad, sino que han mejorado la calidad de vida y han promovido el desarrollo económico.

Haciendo una revisión de las 1500 tecnologías desarrolladas para la llegada del hombre a la luna, podemos encontrar desde el desarrollo de la navegación por satélite (GPS), sistemas de monitorización biomédica, radiografías en escáneres TAC (Tomografía Axial Computarizada), la comida deshidratada, suplementos alimenticios, trajes ignífugos y aislantes de frío y radiación, zapatos deportivos que absorben el impacto y la resistencia, pañales desechables, lentes oftalmológicos a prueba de golpes y exposiciones de radiación, refuerzos estructurales en edificios y puentes para amortiguar el movimiento provocado por sismos, e incluso sistemas electrónicos para procesar operaciones y transferencias de crédito, son solo algunas de las más conocidas.

Aunque bien es cierto que se puede considerar que “la tecnología del Apolo 11 es rudimentaria si la comparamos con la de nuestros teléfonos móviles” como afirma Yan Fisher, miembro de Red Hat, la multinacional estadounidense encargada de proveer software abierto;

En realidad el equipo de la misión destacó por tener una de las primeras computadoras con circuitos integrados, la Apollo Guidance Computer (AGC) diseñado por MIT y fabricado por Raytheon, la cual contaba con una capacidad de almacenamiento de 36864 palabras de 14 bits y 2048 palabras de RAM, con un procesador que funcionaba a 0,043 MHz. Una proeza en esa época. En lo que se refiere al software, el programa LUMINARY fue desarrollado durante 7 años en lenguaje de programación MAC (MIT Algebraic Compiler) y necesitó el apoyo de 300 personas para hacerlo.

En términos comparables con un dispositivo actual, un iPhone XS MAX tiene hasta 512 GB de almacenamiento (más de 4 mil billones de bits) que son más de 134 millones de veces más que la computadora del Apolo 11, además, sus 4 GB de RAM (34,359,738,368 bits), la hace tener más de un millón de capacidad de memoria por encima que la que tenía la AGC; y el procesador se ejecuta a una velocidad cien mil veces más rápida. Lo que hace que hoy en día tengamos en nuestros bolsillos equipos millones de veces más poderosos que los que llevaron al hombre a la luna.

La NASA ha puesto en marcha un programa espacial, en colaboración con otros países y corporaciones privadas, para llevar al hombre a la Luna en el año 2024 en una misión denominada Artemis. Por ahora, se estima que la robótica, la inteligencia artificial y una gran maquinaria de investigación científica e innovaciones tecnológicas vuelvan a juntar a las mentes más brillantes del mundo en otro gran salto para la humanidad.

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