Las tecnologías cambiaron cada aspecto de nuestra sociedad, política y economía. La tecnología financiera (conocidas también como fintech o tecnofinanzas) ofrece oportunidades de desarrollar el crecimiento de la economía, así como también de ampliar los niveles de inclusión en todos los países. En Chile, la industria fintech gana cada día más terreno. Según la Asociación Fintech en Chile, existen alrededor de 100 empresas de este tipo en el país y esperan que esta cifra crezca un 25% para finales de 2019. El perfil y oportunidades de las tecnofinanzas en Chile se destacan como el segundo país más atractivo en Latinoamérica para invertir en este rubro, superado solo por México.

Un aspecto que destaca la Asociación Fintech en Chile es la evolución acelerada del sector en términos de inversión, empleo y número de startups o emprendimientos, pero aún tiene rezago respecto a América Latina, por lo que es necesario una mayor regulación para lograr que se hagan más inversiones y el país pueda convertirse en el líder de la región.

Las tecnofinanzas chilenas se pueden agrupar en varios modelos de negocio como por ejemplo: banking o de pagos y transferencias, criptomonedas y blockchain, crowdfunding y lending, mercado y trading, gestión de riesgos de inversión, InsureTech o tecnologías financieras aplicadas a los seguros, gestión financiera, además de inversiones y ahorro.

El 65% de las firmas Fintech en Chile nacieron entre 2014 y 2018 y se caracterizan por tener entre dos o tres fundadores, alrededor de 10 empleados, una representación femenina de 9% en el equipo fundador y un 89% son fundadores que han emprendido anteriormente. La dificultad con esta industria es el desconocimiento de los servicios que se pueden realizar con ellos, por lo que generar confianza es una prioridad en la nación para poder enfrentar la falta de capital de riesgo y de colaboración con la industria financiera tradicional.

Por su parte, el FMI y el Banco Mundial destacaron las tendencias en las tecnofinanzas en base a una encuesta realizada a Bancos Centrales, Ministerios de Finanzas y otros organismos en 189 países, destacando que la mayor prioridad de todos los países es la ciberseguridad y los riesgos para la protección de los datos personales, pues solo un tercio de los países encuestados tienen jurisdicciones que establecen requisitos mínimos de las redes, los sistemas o los procesos dentro del sector.

China y la India están a la vanguardia de las tecnofinanzas. Los grandes mercados y la regulación mínima que hubo en los primeros años de su apogeo apoyaron el desarrollo de la tecnología financiera, permitiendo que China sea un líder mundial del sector y que en India, por su parte, al adaptase a los pagos móviles y transferencias monetarias a gran escala, impulsaron el crecimiento de los sistemas de pago móvil. Sin embargo, existen grandes brechas en el uso de las tecnofinanzas entre los ciudadanos con pocos recursos, entre hombres y mujeres, y las zonas urbanas y rurales.

Brechas que también se presentan en Chile. Ángel Sierra, director ejecutivo FinteChile afirma que el factor clave para el desarrollo de la industria es la confianza de los consumidores, por lo que como gremio es importante incorporar mejores prácticas y estándares de operación.

Es vital para las tecnofinanzas contar con la mayor inclusión, una regulación clara y simple que integre la realidad de las instituciones financieras tradicionales y de las Fintech, promoviendo la colaboración entre estos actores, la inversión del sector privado, el apoyo a startups y la formación de profesionales y técnicos para potenciar la innovación. Además de darle más visibilidad al explicar cómo funcionan y cómo su uso beneficia a la industria y a los consumidores.

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